domingo, 19 de septiembre de 2010

Señores pasajeros, damas y caballeros!!!!


Quien no ha escuchado decir a los ambulantes que suben a las combis: “señores pasajeros, damas y caballeros, disculpe que interrumpa su lindo viaje, en esta oportunidad he venido a ofrecerles un rico producto…….y bla bla bla!” y también nunca faltan los FLOREROS que te cuentan todas sus penas y pesares buscando que uno se apiade de ellos.

A veces es increíble todo lo que se escucha en los carros, suben a contarte historias tan tristes como por ejemplo: “mi hijo está enfermo y necesito comprar los medicamentos, sacar análisis, etc.” , también hay historias achoradas cuando suben y dicen: “acabo de salir de la cárcel, estuve 5 años encerrado…..bla bla bla” o los que dicen: “soy del centro victoria, antes robaba, me drogaba pero gracias a la ayuda de mis compañeros ya deje las drogas me estoy rehabilitando……bla bla bla”.

La verdad es que las historias son tan comunes, predecibles y repetitivas que al menos yo ya me las sé de memoria y es por eso que nunca suelo darles ni 0.10 céntimos a las personas que suben a contar sus increíbles historias! Aparte dudo mucho que esas historias sean verdaderas.

Cuando uno va en micro por la Av. Abancay son infinitos los ambulantes que suben a vender golosinas, las personas que suben a contar sus penas y los que venden productos “X”, estos últimos son los que me llaman más la atención pues su facilidad de palabras y el floro que meten muchas veces hace que los escuche atentamente, sin embargo nunca les compro ninguno de sus productos. Marketean tan bien el producto que venden que se parecen a Marco Antonio, el que vende en la teleferia,  jajajajajaja.

Señores lectores, damas y caballeros esta redacción de hoy! :)



sábado, 4 de septiembre de 2010

La aventura de viajar en una “Combi” de Villa El Salvador

“Al fondo entran 4, acomódense, acomódense”


Walter Montañez Vargas:

www.delvecino.blogspot.com



El viajar en una combi a Lima o viceversa es una odisea, debido a que, dicho medio de transporte, circula como si estuviera en la tierra nadie. Es decir transgreden o le sacan la vuelta a toda norma o reglamento del transporte, a veces con el aval del policía de transito. Las combis de Villa El Salvador (VES), que circulan por la ruta “A”, no respetan su paradero inicial y final (inician y terminan su recorrido donde les venga en gana), no cobran medio pasaje, a los gorditos no les dejan subir (dicen: por que ocupan doble espacio) y menos a los escolares, llevan pasajeros fuera de su capacidad, maniobran zigzagueando, bien para ganar pasajeros, o para esquivar los baches y/o huecos de la pista de VES, o para evadir las batidas, etc. Lo que sucede con las combis es emblemático, es la caricatura de nuestra sociedad, donde rige la ley del más fuerte, la competencia desleal, el que nunca se piensa en los demás; y donde la ley, en muchos casos, es un burdo papel sin valor. Todo esto lo hace, el transportista, para maximizar sus ganancias a costa de cualquier cosa, como lo hacen las empresas mineras, que no respeta los derechos laborales del trabajador, a la vez que contamina el medio ambiente, saquea nuestros recursos naturales, gracias al modelo económico neoliberal que viene promoviendo el gobierno de Alan García.


Con el fin de llegar a la 1era. cuadra de México (Lima), salgo de mi casa a las 7.30 a .m. para poder embarcarme en los minitransportes, lo único que hay por la Ruta “A”, y llegar a mi destino. Al llegar al paradero, escucho al cobrador: ¡Todo México, todo México! (cuando su paradero final es por la Plaza Grau, que no llega); ¡No paro en puente primavera!; ¡No hay medio, no hay medio (medio pasaje)! Con esa advertencia subo a la combi, y ante la insistencia del cobrador que grita: al ¡fondo hay sitio, avancen, avancen!, tengo que buscar un lugarcito; el largo viaje lo hago parado y apretujado. Si tengo suerte no voy agachado y/o encorbado, la mayoría de las combis no tienen sus techos altos.

En el recorrido, el chofer, si no viene conversando con una chica y/o amigo, prende su radio a todo volumen que remece los tímpanos del viajero, y si algún vecino le dice que baje el volumen, el conductor lo ignora o bien lo invita a bajarse del vehiculo de una manera grosera. Por ese temor los usuarios tenemos que soportar, en silencio, a lo largo del viaje, la música estruendosa y chillona.

En el trayecto, se encuentra los “Dateros” que son los que brindan información al chofer de su más cercano competidor, sobre el número de pasajeros, tiempo y la ubicación de los policías de transito y posibles batidas, a cambio de la información reciben S/.10 ctv. Es una manera ingeniosa del pueblo, como otros trabajos, para aliviarse del hambre, de crearse un ingreso, informalmente, ante la incompetencia del Estado de generar un empleo digno, a pesar que el Perú cuenta con ingentes recursos naturales, que el gobierno aprista no quiere industrializar por favorecer a las empresas transnacionales, que solamente le interesa nuestros productos en materia prima. Esto se va profundizar con el TLC. Industrializando nuestros recursos naturales, el gobierno, crearía cientos de miles de empleo

Si hay un operativo policial por delante, como el conductor no esta en regla con sus documento, el chofer nos obliga a bajar del vehiculo para darse la media vuelta, devolviéndonos parte del pasaje, pues nos cobran por el trayecto recorrido. En ese aspecto, el dueño del vehiculo no pierde, mientras los usuarios tenemos que perder de 15 a 30 minutos para embarcarnos en otro vehiculo, llegando tarde a nuestro centro de labor. Otra manera que los choferes dan solución, la falta de algún documento, es haciendo un arreglo extra oficial con los policías de transito, muchos de ellos se prestan a la corrupción, como en muchas instituciones del país, ejemplos sobran.

Por otro lado, por ganarse a los pasajeros, las combis compiten entre ellos. Es por eso, los choferes, siempre, están contra el tiempo, cuando el pasajero quiere bajarse en un paradero, los cobradores les manifiesta: ¡Pie derecho, pie derecho!, que significa: el carro no va parar, asi que bájate a la volada y pon el pie derecho para que no te caigas; por esa causa hay muchos accidentes. De la misma manera es para subir, se tiene que hacer a la volada, es decir, subir cuando el carro esta en marcha. El chofer tiene que llenar la combi, de pasajeros, en menor tiempo posible. En economía, eso, se llama productividad. El pasajero, en la combi, es una "mercancía".

Por fin llego a mi destino, felizmente vivo y sin ningún rasguño, después de pasar muchas peripecias, para iniciar mis labores cotidianas, que terminan iniciándose la noche, 7 p.m. A esa hora empieza el retorno a mi domicilio, como es hora punta las combis a VES, que vienen de México, van repleto de pasajeros imposibilitándome subir a uno de ellos. Eso me obliga a cambiar de estrategia, tengo que tomar una combi, donde pago una “chinita”, para que me lleve al paradero “Puente Nuevo”, ubicado por la “Via de Evitamiento”. El recorrido lo hago por la Av. Riva Güero (El Agustino).

Llegando al paradero, inicia de nuevo mi calvario. En mi reloj ya son las 7.30 p.m., los cobradores de la combis de VES, que vienen de la UNI , llaman a los pasajeros: ¡Puente de Alipio, Puente Alipio! El Puente Alipio cruza la Panamericana Sur (San Juan de Miraflores). Lo extraño en esto, es que la mayoría de las combis que deberían ir a Villa El Salvador hacen su recorrido hasta el Puente Alipio, para de allí, recién, ir a VES, pero con otros pasajeros, y con ello se benefician los choferes. Son contados los vehículos que van directo a Villa El Salvador, gracias a ello puedo llegar a mi casa. Los usuarios de dichas combis nos sentimos impotentes por el maltrato que recibimos, todos los días, por la mayoría de los transportistas, pareciera que tuvieran “inmunidad parlamentaria”

Por lo manifestado, no existe control, ni vigilancia, por parte de las autoridades municipalidad de Lima y de VES para que las combis respeten su ruta. La municipalidad solamente ve al vecino como un “contribuyente”, que debe pagar sus tributos puntualmente, no interesándole como persona, como viaja el “contribuyente”. Existe una insensibilidad desgarradora. En ese sentido, llamo a la reflexión al Sr. Castañeda Lossio , alcalde de Lima, y al Sr. Jaime Zea, alcalde de Villa El Salvador, para que imponga su autoridad sobre las combis. No se puede aceptar que los chóferes hagan lo que les venga en gana con el pasajero. Somos seres humanos que merecemos respeto.

martes, 31 de agosto de 2010

Mi tortura: los asientos! =S

Los asientos de las combis! Aiish! Para mí son una tortura, hoy tome una combi para ir a la universidad al principio fui parada (cosa que normalmente pasa) y luego por fin me senté, pero para mi mala suerte el asiento era muy muy pequeño, mis piernas no entraban chocaban con el asiento de adelante y las tenía que poner para un costado, esto era fastidioso porque al ponerlas de esa manera mis piernas chocaban con las piernas de las demás personas que estaban paradas, todo el viaje realmente estuve incomoda, creo que hubiera preferido quedarme parada.

A veces me pregunto por qué la distancia entre asiento y asiento es tan pequeña en algunas combis, será que los que fabrican o ensamblan la combi piensa que todos tenemos piernas cortas, o que cualquier persona por más largas que tenga las piernas entrara en un reducido espacio ¿? Pero para suerte mía también me ha tocado viajar en combis donde los asientos son realmente cómodos y no causan ninguna molestia.

Hoy lamentablemente también me toco regresarme en una combi cuyo espacio entre asiento y asiento era sumamente reducido, por eso tuve que irme a los asientos de la parte trasera y sentarme en el medio donde no había ningún asiento delante que me fastidiara y me hiciera sentir incomoda.